80 sacerdotes llevan “Primeros Auxilios Espirituales” a comunidades afectadas por el terremoto en Colombia

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Un grupo de 80 sacerdotes de la Arquidiócesis de Bogotá se desplazó hacia seis zonas afectadas por el terremoto del pasado 10 de agosto para acompañar pastoral y espiritualmente a las comunidades que enfrentan las consecuencias de la emergencia. La misión fue denominada “Primeros Auxilios Espirituales” y está centrada en la escucha, la oración, la cercanía y la celebración del sacramento de la Reconciliación.

La iniciativa comenzó el martes 18 de agosto y contempla la presencia de los equipos misioneros en Cartago, Pereira, Cali, Palmira, Buenaventura y Buga, ciudades y territorios que han experimentado afectaciones tras el movimiento sísmico que impactó diferentes regiones del país.

La misión es encabezada por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia. Junto a él participan los obispos auxiliares de Bogotá monseñor Alejandro Díaz, monseñor Edwin Vanegas y monseñor Germán Barbosa. También se sumó monseñor Ramón Alberto Rolón Güepsa, obispo de Chiquinquirá.

Los sacerdotes fueron organizados en distintos equipos para distribuirse por las zonas seleccionadas y acompañar tanto a las comunidades urbanas como rurales. La finalidad es ofrecer una presencia pastoral cercana a personas que han enfrentado pérdidas, daños materiales, temor e incertidumbre después del terremoto.

En Cartago, el acompañamiento está encabezado por el cardenal Rueda Aparicio y monseñor Ramón Rolón. El equipo destinado a Pereira cuenta con el acompañamiento de monseñor Alejandro Díaz, mientras que en Cali está presente un grupo liderado por monseñor Germán Barbosa.

En Palmira, la misión es acompañada por monseñor Edwin Vanegas. Para Buenaventura fue dispuesto un equipo coordinado por monseñor Darío Álvarez y, en Buga, el grupo está bajo la coordinación de monseñor Abelardo Gómez.

La movilización de los sacerdotes hacia los diferentes territorios se realizó el martes 18 de agosto. La programación establece que entre el miércoles 19 y el viernes 21 de agosto se desarrollen las principales actividades de acompañamiento, escucha y oración con las comunidades. El retorno de los equipos está previsto para el sábado 22 de agosto.

La Arquidiócesis de Bogotá propuso además que el domingo 23 de agosto se realice una jornada de oración por las parroquias y comunidades visitadas durante la misión, con el propósito de mantener el vínculo pastoral después del regreso de los sacerdotes.

La denominada estrategia de “Primeros Auxilios Espirituales” no pretende sustituir la atención humanitaria o material que requieren los damnificados. Su propósito específico es atender una dimensión diferente de la emergencia: las consecuencias emocionales, comunitarias y espirituales que pueden aparecer después de una tragedia de esta magnitud.

Los sacerdotes tienen como tarea escuchar a quienes necesiten expresar lo vivido durante y después del terremoto, acompañar a las familias que atraviesan situaciones de dolor, ofrecer espacios de oración y celebrar el sacramento de la Reconciliación con quienes lo soliciten.

La Conferencia Episcopal explicó que la iniciativa parte de la consideración de que los procesos de recuperación posteriores a una emergencia no se limitan a la reconstrucción física de viviendas, templos o infraestructura, sino que también requieren acompañar a las personas y comunidades afectadas.

Los religiosos que participan en la misión cuentan con el aval de sus respectivos obispos o superiores provinciales y viajaron con los elementos necesarios para desarrollar su servicio. La organización también buscó evitar que su presencia represente una carga económica adicional para las comunidades receptoras.

La experiencia está coordinada desde la Arquidiócesis de Bogotá por monseñor Ricardo Pulido, encargado de la Diaconía para el Desarrollo Humano Integral, instancia vinculada con las acciones pastorales dirigidas al acompañamiento de personas y comunidades en situaciones de vulnerabilidad.

Antes de la salida de los sacerdotes, el cardenal Luis José Rueda señaló que esta primera misión permitirá además evaluar los aprendizajes obtenidos directamente en los territorios para fortalecer futuras intervenciones pastorales y humanitarias ante situaciones de emergencia.

“Estaremos atentos a los aprendizajes que obtengamos en esta primera salida, para realizar otras en este año o en distintas emergencias que requieran nuestro servicio humanitario y pastoral”, señaló el arzobispo de Bogotá.

Rueda también expresó el sentido espiritual de la iniciativa al pedir que las comunidades puedan avanzar en un proceso de reconstrucción que contemple no solamente los daños físicos provocados por el terremoto, sino también las consecuencias que la emergencia ha dejado en las personas.

La misión de los 80 sacerdotes forma parte de una respuesta más amplia que adelanta la Iglesia Católica en Colombia después del terremoto. Desde los primeros días posteriores a la emergencia, distintas diócesis, parroquias, comunidades religiosas y organismos eclesiales comenzaron acciones de solidaridad y asistencia en los territorios afectados.

Entre estas acciones se encuentra la campaña nacional “Con Colombia, hasta el último rincón”, activada por la Conferencia Episcopal de Colombia y el Secretariado Nacional de Pastoral Social–Cáritas Colombiana para canalizar la solidaridad hacia las comunidades damnificadas. La iniciativa fue anunciada oficialmente el 12 de agosto.

El Servicio Nacional de Emergencias de Cáritas también ha participado en la articulación de la respuesta eclesial, mientras diferentes jurisdicciones católicas realizan evaluaciones de necesidades y desarrollan acciones pastorales y humanitarias en las regiones afectadas.

La respuesta de la Iglesia ha combinado de esta manera la asistencia material con el acompañamiento pastoral. Mientras los organismos especializados trabajan en las necesidades humanitarias, la misión enviada desde Bogotá pretende concentrarse específicamente en las personas que necesitan espacios de escucha, oración y acompañamiento después de la emergencia.

La Arquidiócesis de Bogotá considera esta primera experiencia como un modelo que podría replicarse posteriormente en otras zonas del país o ante nuevas emergencias. La evaluación que realicen los equipos después de su regreso servirá para establecer los aprendizajes y necesidades identificadas durante el contacto directo con las comunidades.

La misión continuará en los territorios hasta el viernes 21 de agosto, antes del retorno programado para el sábado. Con esta presencia, los 80 sacerdotes se integran a las diferentes acciones que la Iglesia Católica colombiana mantiene en marcha para acompañar la recuperación de las poblaciones afectadas por el terremoto del 10 de agosto.

Tomado de TotusNoticias.com

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