Saludo Mañanero de Mons. Misael Vacca Ramírez en este inicio del mes de mayo, una oportunidad para detenerse y contemplar el valor del tiempo que avanza y de la vida que se renueva cada día. Con un tono cercano y esperanzador, el arzobispo invita a comenzar la jornada con alegría, recordando que cada nuevo amanecer es una posibilidad para crecer, servir y encontrar sentido en lo cotidiano. En esta fecha especial, la Iglesia celebra a San José Obrero, modelo de humildad, silencio y fidelidad, quien con su trabajo honrado enseñó que las labores sencillas también construyen el plan de Dios.
A la luz de esta celebración, Mons. Vacca recuerda también el Día Internacional del Trabajo, evocando la lucha histórica de millones de trabajadores por condiciones más justas y dignas. Su reflexión resalta que el trabajo no debe reducirse a una obligación o una carga, sino que es un medio para dignificar la vida humana, sostener a la familia y aportar al bien común. Cuando el trabajo se realiza con amor, responsabilidad y justicia, se convierte en una fuente de realización personal y en un motor de desarrollo para la sociedad.
En este saludo, el arzobispo se hace acompañar espiritualmente por la figura de San José Obrero, a quien encomienda a todos los trabajadores, pidiendo que cada esfuerzo diario esté marcado por la honestidad, la entrega y la confianza en Dios. El mensaje que deja esta presencia es claro: el trabajo cobra verdadero sentido cuando se vive con propósito, cuando permite desarrollar los talentos recibidos y cuando se orienta al servicio de los demás. Con esta invitación, Mons. Vacca concluye elevando una oración también a la Virgen María, pidiendo su protección y bendición para todos en este día especial.
Tomado de TotusNoticias.com