En su Saludo Mañanero, Mons. Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Villavicencio, dio gracias a Dios por el don de un nuevo día e invitó a los colombianos a comenzar la jornada con un corazón agradecido. Desde la Asamblea Ordinaria del Episcopado Colombiano, compartió este espacio acompañado por Mons. Mauricio Vélez, obispo auxiliar de Medellín, con quien dialogó sobre los frutos de este importante encuentro de los obispos del país, centrado especialmente en la formación de los futuros sacerdotes y en la responsabilidad de la Iglesia de acompañar con dedicación y cercanía los procesos vocacionales.
Durante su intervención, Mons. Vélez destacó que la Asamblea permitió profundizar en temas fundamentales como la calidad humana y espiritual de los seminaristas, la preparación de los formadores y el papel decisivo que cumplen las familias en el nacimiento y fortalecimiento de las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras. Subrayó que una vocación florece primero en el hogar, por lo que animó a las familias colombianas a fortalecer la oración, la educación en la fe y el acompañamiento de sus hijos, recordando que toda vocación auténtica encuentra en la familia su primer espacio de crecimiento.
Finalmente, ambos pastores dirigieron un mensaje de esperanza para Colombia, invitando a superar la polarización y a cuidar el lenguaje con el que se construye el futuro del país. Señalaron que este no es tiempo de divisiones ni de discursos que alimenten el odio o la desesperanza, sino de trabajar unidos por el bien común, la justicia y la paz. Encomendaron la nación a la protección de la Santísima Virgen María, Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Reina y Patrona de Colombia, impartiendo su bendición e invitando a todos a convertirse en sembradores de reconciliación, esperanza y alegría.
Tomado de TotusNoticias.com