Mons. Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Villavicencio, invita a comenzar este XVIII Domingo del Tiempo Ordinario con alegría, fe y esperanza, haciendo un espacio para encontrarnos como hermanos y celebrar la presencia de Dios en la Eucaristía. El Evangelio de la multiplicación de los panes recuerda una tarea que Jesús confía a sus discípulos y también a cada cristiano: «Denles ustedes de comer». No podemos permanecer indiferentes ante el hambre, el dolor o las necesidades de quienes caminan a nuestro lado.
En esta reflexión lo acompaña el padre Carlos Alberto Pérez, párroco de la Catedral Nuestra Señora del Carmen de Villavicencio, quien destaca que Dios es quien sacia, alimenta y da plenitud a la vida. Su mensaje nos conduce al corazón de la Eucaristía: allí Cristo se entrega como pan de vida y bebida de salvación para fortalecernos y evitar que desfallezcamos en el camino. Jesús contempla a la multitud con compasión y convierte esa compasión en una respuesta concreta de amor, cuidado y servicio.
Monseñor Misael recuerda que los pocos panes ofrecidos parecían insuficientes, pero puestos en las manos de Dios alcanzaron para todos. Lo mismo ocurre con nuestro tiempo, nuestros talentos y nuestros bienes: cuando los guardamos por egoísmo nunca nos satisfacen, pero cuando los compartimos pueden convertirse en alimento, esperanza y fraternidad. La invitación para este domingo es acercarnos a la Eucaristía para llenarnos de Dios y, fortalecidos por su amor, salir al encuentro de los demás con generosidad, solidaridad y disposición para servir.
Tomado de TotusNoticias.com