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Portada » Corregir con amor: cuidar al hermano también es vivir el Evangelio – Mensaje Misionero Dominical
Evangelio del Domingo

Corregir con amor: cuidar al hermano también es vivir el Evangelio – Mensaje Misionero Dominical

EnRedConDios
Última actualización: septiembre 6, 2026 6:15 am
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7 Min de Lectura
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Por: P. Omer Giraldo Ramírez, MXY

Te ofrezco mi saludo fraterno desde la Casa de Emaús de los Misioneros Javerianos de Yarumal, en la ciudad de Medellín. Esta es la congregación que el Señor me ha regalado como familia misionera.

Tú también haces parte de esta familia misionera. Gracias por acompañarnos.

La Palabra de Dios en este XXIII Domingo del Tiempo Ordinario nos interpela con fuerza a examinarnos en el amor.

San Pablo, en su carta a los Romanos, que escuchamos como segunda lectura, nos recuerda que quien ama ha cumplido la ley. Esta enseñanza nos hace recordar aquella conocida expresión de san Agustín de Hipona:

«Ama y haz lo que quieras».

San Pablo, acogiendo plenamente el Evangelio de Jesús, resume el cumplimiento de los mandamientos que vienen desde el Antiguo Testamento en una enseñanza fundamental:

«Amarás a tu prójimo como a ti mismo».

El punto de partida para madurar en la vivencia del Evangelio es también aprender a amarnos correctamente a nosotros mismos, reconociendo la obra que Dios ha realizado en nuestra propia vida y en nuestro ser.

Desde allí podemos comprender mejor qué significa amar verdaderamente al hermano.

Evangelio según san Mateo 18, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si tu hermano peca contra ti, ve y corrígelo a solas entre los dos. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano.

Si no te escucha, toma contigo a uno o dos más, para que todo asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos.

Si tampoco los escucha a ellos, díselo a la comunidad; y si tampoco escucha a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.

Les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.

Les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en los cielos se lo concederá.

Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

Palabra del Señor.

Gloria a ti, Señor Jesús.

La primera lectura de este domingo, tomada del capítulo 33 del profeta Ezequiel, está profundamente relacionada con el Evangelio que acabamos de escuchar.

El profeta dice:

«Te he puesto como atalaya de la casa de Israel».

Ezequiel quiere enseñar que cada miembro del pueblo está llamado a ser guardián de la fe de sus hermanos.

La imagen de la atalaya representa a quien permanece vigilante desde un lugar elevado para advertir un peligro, acompañar y proteger a la comunidad.

El Evangelio de hoy nos recuerda que también nosotros, como miembros de la Iglesia, somos responsables unos de otros.

Cada cristiano está llamado a cuidar la fe de su hermano, acompañar a quienes están a su lado y contribuir al crecimiento de la comunidad con la cual comparte su vida, su trabajo y su misión.

No debemos olvidar algo fundamental:

Yo soy Iglesia. Tú eres Iglesia.

Por eso, corregir al hermano no significa juzgarlo, humillarlo ni señalarlo públicamente. La corrección cristiana nace del amor y busca siempre recuperar al hermano, restaurar la comunión y sanar las relaciones.

Jesús comienza diciendo:

«Si tu hermano peca, ve y corrígelo a solas».

Aquí encontramos una enseñanza muy concreta: el primer camino no es el comentario a espaldas del otro, el juicio público ni la condena. Es el encuentro personal, discreto y fraterno.

Corregir con amor significa preocuparnos verdaderamente por el bien del otro.

También podemos comprender desde este Evangelio lo que significa atar y desatar.

Estamos llamados a atar lazos de fraternidad, justicia, solidaridad y comunión allí donde vivimos y trabajamos.

Pero también estamos llamados a desatar aquello que destruye la dignidad humana: los prejuicios, la injusticia, la discriminación, el rechazo y todas aquellas actitudes que generan exclusión y marginalidad.

Cada uno de nosotros puede convertirse en un puente que favorezca la sana convivencia, el diálogo y el mutuo respeto.

Esta es, quizás, una de las mejores maneras de llevar a nuestra vida cotidiana el mandamiento que hoy san Pablo vuelve a recordarnos:

«Ama a tu prójimo como a ti mismo».

El verdadero amor no es indiferente frente al hermano. Sabe acompañarlo, ayudarlo, corregirlo cuando es necesario y caminar junto a él.

Y todo esto debe realizarse siempre desde la comunidad y desde la presencia de Jesucristo, porque Él mismo nos hace una promesa extraordinaria:

«Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

Quiero recordarles también que los Misioneros Javerianos de Yarumal acogemos a jóvenes que quieran discernir y madurar con nosotros su vocación misionera.

El carisma de nuestro Instituto es la misión más allá de nuestras fronteras: más allá de nuestra parroquia, de nuestra diócesis y de nuestro país, para anunciar el Evangelio entre pueblos y culturas donde todavía no ha llegado plenamente la Buena Nueva de Jesucristo.

Que el Señor nos enseñe esta semana a construir comunidad, a corregir con caridad, a derribar los muros que nos separan y a cuidar verdaderamente a nuestros hermanos.

Una feliz y bendecida semana para todos.

Tomado de TotusNoticias.com

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TAGGED:amorconCorregircuidardominicalEvangeliohermanoMensajemisionerotambiénvivir
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