Sor Anna Maria del Sagrado Corazón, religiosa italiana de 106 años, continúa viviendo en clausura en un monasterio de Seregno, cerca de Milán, donde dedica sus días al cuidado de hermanas enfermas y a la oración, al tiempo que comparte reflexiones sobre el Evangelio a través de plataformas digitales como YouTube.
La religiosa, cuyo nombre civil es Anna Perfumo, pertenece a la congregación de las Adoratrices del Santísimo Sacramento. Con 36 años de vida contemplativa, es reconocida por su lucidez “en pensamiento y palabra”, según testimonios de su comunidad, y por su participación diaria en la adoración eucarística, incluso durante las horas nocturnas. Además, colabora activamente en la enfermería del monasterio, atendiendo a religiosas en condición de salud delicada.
Su reciente cumpleaños fue celebrado con una Misa de acción de gracias y un encuentro con su familia, desarrollado dentro del espacio de clausura. En un mensaje compartido por su comunidad, la religiosa explicó que su entrega diaria responde a una motivación espiritual profunda. “Lo hago, como muchas otras cosas, por amor a Jesús, que me pide continuamente amar al prójimo”, afirmó.
La vida de sor Anna Maria ha estado marcada desde su infancia por episodios de enfermedad que pusieron en riesgo su vida. A los pocos meses de nacida sufrió bronconeumonía y, años más tarde, escorbuto, patologías que en su momento eran altamente mortales. Según su propio testimonio, superó estas condiciones de manera que considera providencial, lo que fortaleció su fe desde temprana edad.
Antes de ingresar a la vida religiosa, desarrolló labores como institutriz y docente, además de prestar servicio a personas vulnerables y sacerdotes ancianos. Aunque desde joven manifestó el deseo de consagrarse plenamente a Dios, fue hasta los 70 años cuando pudo ingresar a la vida contemplativa, concretando una vocación que había madurado durante décadas.
Hoy, con más de un siglo de vida, sor Anna Maria continúa siendo un testimonio activo de fe, servicio y perseverancia. Su presencia en medios digitales ha permitido que su mensaje trascienda los muros del monasterio, llegando a nuevas generaciones interesadas en la espiritualidad y la vida religiosa.
Su historia se ha convertido en un referente dentro de la Iglesia Católica, no solo por su longevidad, sino por la coherencia de su vida, dedicada al cuidado de los demás y a la vivencia del Evangelio en lo cotidiano.
Tomado de TotusNoticias.com