Monseñor Diego Luis Rendón Urrea recibió la ordenación episcopal el 25 de agosto durante una solemne Eucaristía celebrada en la Catedral de Santa Rosa de Osos. La ceremonia marcó su incorporación al Colegio Episcopal, antes de asumir formalmente el gobierno pastoral de la Diócesis de Jericó.
La celebración reunió a obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas, seminaristas, familiares y fieles de las comunidades que han acompañado su trayectoria. También participaron monseñor Francisco Javier Múnera Correa y monseñor Gabriel Ángel Villa Vahos, presidente y vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Colombia.
Monseñor Luis Albeiro Maldonado Monsalve, obispo de Santa Rosa de Osos, destacó el significado eclesial de la celebración. “Nuestra diócesis de Santa Rosa entrega un hijo para servir a la hermana Iglesia de Jericó”, manifestó al presentar a quien durante años desarrolló allí buena parte de su ministerio sacerdotal.
El consagrante principal fue monseñor Jairo Jaramillo Monsalve, arzobispo emérito de Barranquilla, quien había bautizado a Diego Luis Rendón 59 años atrás en Rionegro. Aquella historia compartida adquirió un significado especial cuando volvió a imponer sus manos sobre él, esta vez para incorporarlo al orden de los obispos.
En su homilía, monseñor Jairo advirtió que el episcopado no representa un “ascenso” ni una distinción honorífica, sino una configuración más profunda con Cristo para servir. Lo exhortó a cumplir las tareas de enseñar, santificar y gobernar con la actitud de un pastor cercano, misericordioso y atento a las necesidades de su pueblo.
También lo invitó a ser “hombre de Dios antes que hombre de gestión” y a cuidar la oración, la comunión eclesial y el diálogo con sacerdotes, consagrados, jóvenes y autoridades. Al hablar de la relación con el presbiterio, recordó una enseñanza de san Pablo VI: “Todo el tiempo que el obispo dedique a sus sacerdotes es el tiempo mejor invertido”.
La ceremonia incluyó la imposición de manos de los obispos presentes y la oración consagratoria. Posteriormente, monseñor Diego recibió la unción con el santo crisma y los signos propios de su nueva misión: el libro de los Evangelios, el anillo, la mitra y el báculo pastoral.
Estos signos expresan la responsabilidad confiada al obispo de anunciar fielmente la Palabra de Dios, custodiar la comunión de la Iglesia y acompañar al pueblo que le ha sido encomendado. El báculo recuerda especialmente que su autoridad debe ejercerse como apoyo y guía, nunca como instrumento de distancia o imposición.
En sus palabras finales, monseñor Diego explicó el sentido de su lema episcopal, “Educar y servir”, inspirado en el capítulo 13 del Evangelio de san Juan: “Jesús, que es el Maestro, hace del servicio su más sublime cátedra”. Luego resumió el estilo de ministerio que desea vivir: “Amar es servir; el servicio exige sacrificio”, y pidió a los fieles que continúen orando por él.
Nombrado por el papa León XIV el pasado 13 de julio, monseñor Diego Luis Rendón Urrea será el octavo obispo de Jericó. Aunque ya recibió la ordenación episcopal, asumirá oficialmente el gobierno pastoral de la diócesis durante su posesión canónica, prevista para el próximo 5 de septiembre en la Catedral Nuestra Señora de las Mercedes de Jericó. A partir de esa celebración comenzará formalmente su servicio episcopal en las comunidades del suroeste antioqueño.
Tomado de TotusNoticias.com