Sacerdote camerunés muere a los 47 años mientras celebraba la Santa Misa ante sus fieles en Italia

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El padre Aloys Ghislain Mewoli Mbala, sacerdote camerunés de 47 años, falleció repentinamente mientras celebraba la Santa Misa ante su comunidad en la provincia italiana de Campobasso. El hecho ocurrió el viernes 21 de agosto y causó una profunda conmoción entre los fieles y habitantes de las poblaciones donde desarrollaba su ministerio.

El sacerdote se sintió mal durante la homilía que pronunciaba en la iglesia de Santa María Asunta al Cielo, ubicada en Sant’Angelo Limosano. Los feligreses intentaron auxiliarlo y los servicios de emergencia realizaron prolongadas maniobras de reanimación, pero no lograron salvarle la vida. Las causas precisas del repentino malestar no fueron informadas oficialmente.

Nacido en Bertoua, Camerún, el padre Aloys llegó a la región italiana de Molise cuando todavía era seminarista. Fue ordenado sacerdote el 19 de junio de 2009 y celebró su primera eucaristía en la comunidad de Petrella Tifernina, lugar donde comenzó a construir una estrecha relación pastoral con los habitantes.

Al momento de su fallecimiento era administrador parroquial de Santo Stefano Protomártir, en Limosano, y de Santa María Asunta al Cielo, en Sant’Angelo Limosano. También se desempeñaba como rector del Santuario de Nuestra Señora de las Estrellas. Arquidiócesis de Campobasso-Bojano

La Arquidiócesis de Campobasso-Bojano lo recordó como un sacerdote de sonrisa acogedora, disponible para escuchar y cercano a las personas. Destacó su capacidad para construir relaciones auténticas y acompañar las alegrías y los sufrimientos de las comunidades confiadas a su cuidado pastoral.

La alcaldesa de Limosano, Angela Amoroso, declaró dos días de luto municipal y suspendió las actividades públicas como expresión de respeto. Los funerales fueron celebrados el 23 de agosto en la iglesia de San Francisco, con la participación del arzobispo Biagio Colaianni, sacerdotes, familiares y numerosos fieles.

Su inesperada partida deja un profundo vacío entre las comunidades de Limosano, Sant’Angelo Limosano y Petrella Tifernina. La Iglesia local encomendó su alma a Dios y agradeció una vida sacerdotal marcada por la sencillez, la generosidad y el servicio al Evangelio.

Tomado de TotusNoticias.com

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