El Saludo Mañanero de Mons. Misael Vacca Ramírez nos invita hoy a comenzar el día con un corazón agradecido, reconociendo que cada jornada es un regalo de Dios. En su mensaje central, el arzobispo recuerda que, aunque existen dificultades, son muchas más las bendiciones que recibimos: la vida, la salud, la familia y el trabajo. Desde esta perspectiva, la gratitud se convierte en una actitud esencial para vivir con esperanza, poniendo en manos del Señor todo lo que somos y hacemos.
En esta ocasión, Mons. Vacca estuvo acompañado por habitantes de la vereda La Poyata, en Villavicencio, especialmente por don Samuel, quien lleva más de 40 años construyendo comunidad en este lugar. Su testimonio refleja el valor del esfuerzo y la perseverancia, recordando cómo un territorio que antes era monte hoy es un espacio de vida y encuentro. Junto a él, el profesor César destacó el trabajo comunitario que se desarrolla en la zona, especialmente a través de espacios compartidos y actividades que fortalecen la unión familiar y el sentido de pertenencia.
El mensaje que deja este encuentro es claro: estamos llamados no solo a agradecer, sino también a cuidar lo que Dios nos ha confiado. La iniciativa de apadrinar árboles en la comunidad se convierte en un signo concreto de amor por la naturaleza y compromiso con las futuras generaciones. En sintonía con la enseñanza del papa Francisco sobre la “casa común”, Mons. Vacca anima a proteger la creación como un acto de fe y responsabilidad. Finalmente, encomienda la jornada a la Santísima Virgen María, pidiendo que cubra a todos con su manto y conceda un día lleno de paz, alegría y gracia.
Tomado de TotusNoticias.com

