Saludo Mañanero de Mons. Misael Vacca Ramírez en este Domingo V de Pascua, una invitación clara a volver al corazón del día del Señor: la Eucaristía, la Palabra y la vida en comunidad. El arzobispo recuerda que el domingo no es solo una tradición, sino un espacio vital para renovar la fe, compartir en familia y fortalecer la esperanza. En medio de las preocupaciones cotidianas, su llamado es directo: detenerse, creer y dejar que Dios alimente el espíritu.
En esta reflexión lo acompaña el padre Oñoro, reconocido biblista colombiano, quien profundiza en el Evangelio de Juan (14, 1–12). Su intervención pone el acento en una frase clave de Jesús: “No tengan miedo”. Desde el contexto de la despedida en el cenáculo, explica que Cristo no solo consuela, sino que revela el destino final del creyente: la casa del Padre, donde hay lugar para todos. Además, resalta una de las declaraciones más poderosas del Evangelio: Jesús es el camino, la verdad y la vida; quien lo conoce, conoce al Padre.
La reflexión deja una idea contundente: la fe no es solo creer, es identificarse con Cristo hasta reflejar su rostro en la vida diaria. Mons. Misael cierra recordando que la Pascua es tiempo de alegría y certeza, donde el miedo pierde fuerza frente a la promesa de la vida eterna. El llamado final es a vivir el domingo en clave de familia, fraternidad y esperanza, confiando en que el camino ya está trazado y tiene un destino claro: la plenitud en Dios.
Tomado de TotusNoticias.com

