El saludo mañanero de Mons. Misael Vacca Ramírez estuvo marcado por un mensaje de gratitud a Dios por el don de la vida y la creación, en el contexto de una jornada simbólica de siembra de árboles en el Parque Las Malocas. Desde este espacio, el arzobispo invitó a iniciar el día reconociendo la belleza de la naturaleza como un regalo divino que no solo debe ser admirado, sino también protegido. En sintonía con las enseñanzas del Papa Francisco, recordó que el cuidado de la “casa común” no es opcional, sino un compromiso permanente de todos.
En esta ocasión, Mons. Vacca estuvo acompañado por Natalia, representante del sector turismo del departamento, quien destacó la importancia de promover un turismo responsable y amigable con el medio ambiente. Asimismo, participó el ingeniero Camilo, delegado de Cormacarena, quien explicó que los árboles sembrados incluyen especies frutales para atraer la fauna y especies ornamentales que embellecen el entorno. Su mensaje fue claro: sembrar vida no es solo un acto puntual, sino una tarea continua que exige compromiso ciudadano e institucional.
La reflexión final del arzobispo dejó un llamado profundo: la naturaleza ha sido dada por Dios para cuidarla, transformarla y disfrutarla, pero nunca para destruirla. En medio de esta acción concreta de siembra, se elevó una oración para que cada persona asuma con responsabilidad el cuidado del agua, los recursos y todo lo creado. Con la intercesión de la Virgen María y la bendición final, el mensaje del día invita a vivir una fe que también se traduce en acciones concretas por la vida y el planeta.
Tomado de TotusNoticias.com

