Desde el majestuoso páramo de Chingaza y junto a la hermosa laguna que lleva su nombre, Mons. Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Villavicencio, compartió una nueva reflexión en su Saludo Mañanero, invitando a los fieles a iniciar la jornada con gratitud por los dones recibidos. En medio de un paisaje que inspira contemplación y esperanza, recordó que tener vida, salud, familia y trabajo son motivos suficientes para dar gracias a Dios cada día.
Tomando como referencia el llamado de Jesús a los primeros apóstoles a orillas del lago de Tiberíades, el arzobispo destacó cómo el Señor sigue llamando hoy a cada persona en medio de sus ocupaciones cotidianas. Así como aquellos pescadores dejaron sus redes para convertirse en pescadores de hombres, también los creyentes están invitados a escuchar la voz de Dios y a “pasar a la otra orilla”, es decir, a revisar sus actitudes, corregir aquello que no favorece el bien propio y familiar, y abrirse a una vida renovada por la fe.
Durante su mensaje, Mons. Vacca también hizo una especial reflexión sobre el valor del agua, agradeciendo a Dios por este recurso fundamental para la vida y recordando la responsabilidad de cuidarlo y protegerlo. Asimismo, señaló que Jesucristo es el agua viva que sacia la sed más profunda del ser humano: la sed de eternidad. Finalmente, agradeció a los televidentes y a los integrantes del Club Amigos de Jesús por su apoyo a los medios de comunicación evangelizadores, encomendando a todos a la protección de la Santísima Virgen María y deseando una jornada llena de paz, alegría y bendiciones.
Tomado de TotusNoticias.com

