Vivir el domingo como verdadero día del Señor es la invitación con la que monseñor Misael Vacca Ramírez comienza su reflexión. Es una jornada para acudir a las parroquias, participar en la Eucaristía, alimentarse del Cuerpo y la Sangre de Cristo, escuchar su Palabra y celebrar la fe en comunidad. En este XVI Domingo del Tiempo Ordinario lo acompaña el padre Andrés Martínez, párroco de María Auxiliadora, en el barrio Mancera del municipio de Acacías, con quien medita sobre las parábolas empleadas por Jesús para acercarnos, mediante un lenguaje sencillo, a los misterios del Reino de Dios.
El padre Andrés Martínez comparte una reflexión llena de esperanza a partir de la parábola del trigo y la cizaña. En la vida también encontramos semillas buenas y situaciones difíciles que parecen crecer al mismo tiempo; sin embargo, no debemos creer que el mal es más fuerte que el bien. Dios permanece a nuestro lado, nos sostiene con su amor y nos habla por medio de una persona, una oración, una palabra oportuna o incluso un mensaje recibido a través de las redes sociales. Su invitación es a seguir cultivando el terreno del corazón, fortaleciendo la fe y sembrando bondad aun en medio de las adversidades.
Monseñor Misael Vacca Ramírez recuerda que los cristianos no estamos llamados a ser profetas de desesperanza, sino testigos confiados del amor de Dios. El mal tiene un límite y nunca reinará para siempre; por eso, el Señor nos concede tiempo para corregir nuestros errores, hacer el bien y evitar que la cizaña ahogue el buen trigo que Él mismo ha sembrado en nosotros. Como la levadura que transforma silenciosamente toda la masa, la gracia de Dios actúa sin imponerse y produce frutos abundantes en quienes la acogen. Bajo la protección de la Virgen María, la invitación es a vivir este domingo con fe, paz y la certeza de que Dios camina siempre con nosotros.
Tomado de TotusNoticias.com