El saludo mañanero de Mons. Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Villavicencio, invitó a los fieles a comenzar el domingo, día del Señor, con el corazón dispuesto a encontrarse con Dios en la Eucaristía y en la escucha de su Palabra. En este segundo domingo de Cuaresma, el arzobispo recordó que este tiempo es una oportunidad de gracia para renovar la fe y fortalecer la relación con Cristo, el pan vivo bajado del cielo. Desde este espacio de encuentro espiritual, animó a los creyentes a dirigirse a sus templos y comunidades, reconociendo que la Cuaresma es un camino que prepara el corazón para la Pascua.
Mons. Misael estuvo acompañado por el padre James y el padre Ever Trujillo, quienes compartieron la reflexión sobre la liturgia del día. El padre James destacó la figura de Abraham como ejemplo de fe y obediencia, un hombre que aceptó el llamado de Dios aun cuando significaba dejar su tierra y su seguridad. Su mensaje fue claro: la Cuaresma es un tiempo para salir de la comodidad, para preguntarnos qué debemos dejar atrás y confiar plenamente en el Señor, sabiendo que la fidelidad a Dios siempre conduce a la bendición y a una vida con propósito.
Por su parte, el padre Ever Trujillo reflexionó sobre el Evangelio de la Transfiguración, recordando que los cristianos viven entre la fragilidad humana y la llamada a la gloria divina. Invitó a los fieles a vivir este tiempo con la mirada puesta en el cielo, pero sin olvidar el compromiso con la realidad cotidiana. Subir a la montaña simboliza el encuentro con Dios, pero también implica volver al mundo con una fe renovada y el compromiso de dar testimonio. El saludo concluyó con la bendición de Mons. Misael y la invitación a vivir este domingo con paz, alegría y la certeza de que Dios camina siempre junto a su pueblo.
Tomado de TotusNoticias.com