Saludo Mañanero de Mons. Misael Vacca Ramírez: la adoración eucarística, un camino de paz y encuentro con Dios – 17 de Junio de 2026

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Desde la parroquia Señor de los Milagros de Villavicencio, Mons. Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Villavicencio, dirigió su saludo mañanero en el marco de la bendición de la capilla de adoración, un acontecimiento que invita a redescubrir el valor del silencio y la oración en medio del ritmo acelerado de la vida cotidiana. A partir del canto “Bendito sea Dios”, el prelado recordó que cada nuevo amanecer es una oportunidad para agradecer los innumerables dones que recibimos del Señor: la vida, la salud, la familia, el trabajo y tantas bendiciones que, por costumbre, muchas veces dejamos de valorar. Su invitación fue clara: detenerse por un momento para reconocer la presencia de Dios que acompaña, sostiene y fortalece cada paso de nuestro camino.

La reflexión estuvo acompañada por varios miembros de la comunidad parroquial, quienes compartieron su experiencia de fe alrededor de la adoración eucarística. La señora Magda resaltó la fuerza transformadora de la oración ante Jesús Sacramentado, recordando que una persona que se arrodilla ante Dios encuentra la fortaleza necesaria para sostener a su familia y afrontar los desafíos de la vida. Gustavo expresó la alegría de la comunidad por la presencia del arzobispo y por este nuevo espacio de encuentro espiritual. A su vez, Sofía agradeció la oportunidad de contribuir a una obra que permitirá a muchas personas acercarse más al Señor. Sus testimonios reflejan una verdad profunda: cuando una comunidad se une para construir espacios de fe, también fortalece los lazos de fraternidad, esperanza y servicio.

Antes de impartir su bendición, Mons. Vacca escuchó las palabras del padre James, párroco de la comunidad, quien destacó que la renovada capilla no es simplemente una obra material, sino un lugar donde las personas pueden llegar con sus cargas, preocupaciones, alegrías y sueños para ponerlos en las manos de Dios. El arzobispo aprovechó la ocasión para agradecer a todos los fieles que, con su oración, esfuerzo y generosidad, hacen posible la conservación y embellecimiento de los lugares sagrados. Su mensaje deja una reflexión sencilla pero profunda: siempre habrá tiempo para muchas ocupaciones, pero el corazón humano solo encuentra verdadera paz cuando dedica un espacio para encontrarse con Dios, escucharlo en el silencio y dejarse transformar por su amor.

Tomado de TotusNoticias.com

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