El Saludo Mañanero de Mons. Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Villavicencio, estuvo marcado por la alegría y la vitalidad de los jóvenes del grupo Revolución Juvenil, quienes lo acompañaron en esta jornada. Desde el inicio, el prelado destacó a la juventud como una etapa llena de sueños, ideales y oportunidades para formarse, crecer y construir un futuro con propósito. En medio de este ambiente, se hizo evidente que la fe también puede vivirse con entusiasmo, comunidad y sentido de pertenencia.
Durante el encuentro, varios jóvenes compartieron su experiencia dentro del grupo. Nicolás expresó que Revolución Juvenil se ha convertido en una verdadera familia que fortalece la fe y acompaña el camino hacia Dios. Laura resaltó el valor del apoyo mutuo, describiéndolo como un espacio donde siempre se encuentra compañía en los momentos buenos y difíciles. Por su parte, Juan destacó que es una comunidad donde nadie es juzgado, sino acogido, lo que permite acercarse con mayor libertad a Dios. Sus testimonios reflejan un mensaje claro: la juventud necesita espacios sanos donde pueda crecer espiritualmente y encontrar sentido a su vida.
Como reflexión central, Mons. Vacca recordó que Jesús es amigo de los jóvenes y desea el bien de cada uno de ellos, invitándolos a seguir construyendo su vida sobre la fe. Encomendó también a todos bajo la protección de la Virgen María, como madre que cuida y guía. El mensaje del día deja una enseñanza profunda: cuando los jóvenes se unen en torno a Dios, no solo fortalecen su espiritualidad, sino que también encuentran una familia que los impulsa a vivir con esperanza, alegría y propósito.
Tomado de TotusNoticias.com