El saludo mañanero de Mons. Misael Vacca Ramírez, arzobispo de Villavicencio, inició con una invitación a reconocer cada día como un regalo de Dios y una nueva oportunidad para continuar la misión personal y comunitaria. Recordó que cada jornada trae desafíos, tareas pendientes y nuevos caminos, pero también la gracia necesaria para seguir adelante con esperanza. Desde esta perspectiva de fe, animó a los fieles a comenzar el día con gratitud y confianza, reconociendo la presencia de Dios en la vida cotidiana.
En esta ocasión, el arzobispo estuvo acompañado por sacerdotes de la comunidad de San Juan Eudes, conocidos como los padres eudistas, representados por el padre Germán y el padre Harold. Ellos compartieron el carisma de su congregación, centrado en la evangelización, la formación y el servicio misionero desde la misericordia que brota del corazón de Jesús y María. Destacaron especialmente la obra de El Minuto de Dios, fundada por el padre Rafael García Herreros, que durante más de siete décadas ha impactado a Colombia a través de programas de vivienda, educación, desarrollo social y medios de comunicación, llevando el Evangelio a los más necesitados y promoviendo la transformación humana y social.
Como reflexión del día, Mons. Vacca agradeció la labor de las comunidades religiosas que entregan su vida al servicio del Evangelio y recordó que la fe se hace concreta en el amor al prójimo, especialmente en el servicio a los más vulnerables. Invitó a los fieles a encomendar su jornada a la Santísima Virgen María y a vivir con espíritu de misión, recordando que cada acción realizada con amor y misericordia se convierte en un signo vivo de la presencia de Dios en el mundo.
Tomado de TotusNoticias.com