En su saludo mañanero de este Domingo V del Tiempo Ordinario, Mons. Misael Vacca Ramírez nos invita a comenzar el día reconociendo la vida como un regalo de Dios y a dejarnos iluminar por el Evangelio que nos recuerda nuestra identidad cristiana: somos sal de la tierra y luz del mundo.
A la luz del Evangelio según san Mateo, se profundiza en una imagen sencilla pero profunda: la sal no solo da sabor, también fertiliza. Así, el cristiano está llamado a ser abono que permita dar buen fruto, alimentando la vida propia y la de los demás a través de la oración, el testimonio y una respuesta fiel al llamado de Dios.
Este saludo concluye con una invitación clara: solo unidos a Jesucristo, verdadera Luz, podemos dar sentido pleno a nuestra existencia y ayudar a otros a encontrar esperanza. Un mensaje que anima a vivir la fe no para uno mismo, sino como servicio, misión y luz que ilumina el camino de todos.
Tomado de TotusNoticias.com

