Saludo Mañanero de Mons. Misael Vacca Ramírez se desarrolla en esta ocasión desde el hogar de una familia en Villavicencio, recordando que cada nuevo día es un regalo de Dios y una oportunidad para agradecer. En su mensaje, el arzobispo resalta el papel fundamental de la familia como el primer espacio donde se aprende a amar, compartir y construir el sentido de la vida. Desde la cercanía de un hogar abierto, el saludo toma un tono profundamente humano, mostrando que la fe se vive en lo cotidiano y en los vínculos que nos forman.
Durante este encuentro, Mons. Vacca está acompañado por sacerdotes de la comunidad eudista y formadores del seminario, quienes enriquecen la reflexión. Uno de ellos destaca que la vocación sacerdotal nace en la familia, entendida como Iglesia doméstica, mientras otro recuerda que la vida comienza en una familia y ojalá también termine rodeada de ella. Además, en el marco de la Semana Nacional de Oración por las Vocaciones, se hace una invitación clara a todas las familias a orar por los jóvenes y a motivarlos a responder con generosidad al llamado de Dios, entendiendo que la vocación también se cultiva en el hogar.
El saludo concluye con un mensaje de gratitud y esperanza, encomendando a todas las familias a la protección de la Virgen María. Mons. Vacca eleva una oración por quienes siguen este espacio y les imparte la bendición, deseando que cada hogar sea lugar de fe, amor y acompañamiento. La reflexión deja una idea clara: cuando la familia se vive con sentido y apertura a Dios, se convierte en el terreno donde florecen no solo las vocaciones, sino también una vida plena y con propósito.
Tomado de TotusNoticias.com